Qué es
Ti Lab es el laboratorio donde trabajan nuestros investigadores. Nació de una necesidad práctica: para hacer bien nuestros servicios hacía falta un sitio donde abrir un equipo, analizar una muestra o probar un ataque sin que eso tocara la producción de nadie. Hoy es un laboratorio con equipos de control reales, banco de hardware, capacidad de radio y herramientas de análisis.
En hacking ético, lo intrusivo se ensaya aquí antes de acercarse a su planta. Para un fabricante, aquí se evalúa el producto frente a IEC 62443-4-2 y al Cyber Resilience Act. Y en formación, aquí se practica sobre equipos reales en lugar de sobre diapositivas.
El objetivo es sacar a la luz esa superficie de ataque que queda entre hardware, firmware, radio, aplicación y nube. Cuando una investigación produce un hallazgo nuevo, acompañamos su corrección y divulgación coordinada; puede consultar los CVE publicados por el equipo.
Debajo hay cinco áreas de trabajo. Cada una resuelve un tipo de problema distinto; todas comparten el mismo banco y el mismo equipo de I+D.
Evaluación de dispositivos OT, IoT, IIoT e IIoMT
Una evaluación de red o de software no ve lo que hay dentro de un equipo. Aquí abrimos el dispositivo: un PLC, una RTU, una pasarela industrial, un sensor inteligente, un contador o un equipo médico conectado. Trabajamos sobre el hardware real, no sobre su hoja de características.
El recorrido llega hasta donde haga falta. Identificamos el SoC, la memoria y las interfaces de depuración (UART, JTAG, SWD); extraemos el firmware por esas interfaces o, cuando están cerradas, por técnicas más agresivas —chip-off, glitching, inyección de fallos—; y después lo diseccionamos en estático (binwalk, Ghidra, IDA Pro) buscando credenciales grabadas de fábrica, claves y fallos, y en dinámico con emulación en QEMU y fuzzing de sus servicios.
- PLC y controladores: Siemens, Schneider, Rockwell, Omron…
- IIoT de planta: sensores con conectividad LPWAN o celular, pasarelas de edge computing y wearables industriales.
- IIoMT sanitario: bombas de infusión, monitores, equipos de diagnóstico y sistemas de imagen (PACS, RIS).
- Evidencia técnica para el Cyber Resilience Act y apoyo a la divulgación coordinada de vulnerabilidades con el fabricante.
Investigación de vulnerabilidades en aplicaciones
Un pentest confirma fallos ya conocidos. Esto es lo contrario: dedicar tiempo de especialista a encontrar los que todavía no ha visto nadie —los 0-day— en su software o en el de un tercero del que depende, antes de que los encuentre un atacante.
El método es sistemático: se delimita la superficie de ataque, se modela la amenaza, se instrumenta el binario y se le somete a fuzzing dirigido; cada hallazgo se estudia, se lleva a una prueba de concepto y se comunica de forma responsable. Cubrimos aplicaciones web y APIs, software de escritorio y móvil con componentes nativos, procesadores de formatos de archivo, protocolos de red, y el terreno más profundo: kernel, drivers e hipervisores.
- Fuzzing moderno: AFL++, LibFuzzer…
- Arquitecturas x86, x86_64 y ARM; interioridades de Windows y de kernel Linux.
- Prueba de concepto por cada fallo crítico y coordinación con el fabricante y la autoridad CNA correspondiente para la asignación y publicación de CVE.
- Encaje con el Cyber Resilience Act (art. 11) y con programas de bug bounty y divulgación coordinada.
Ingeniería inversa de software y firmware
Analizamos binarios de Windows, Linux, macOS y sistemas embebidos, en estático y con depuración en vivo; desempaquetamos y desofuscamos; reconstruimos protocolos y algoritmos propietarios. Nos importa especialmente el malware pensado para la industria, del que hay ya un catálogo corto pero muy serio.
- Herramientas de referencia: IDA Pro con Hex-Rays, Ghidra, Binary Ninja, Radare2/Rizin y Cutter.
- Arquitecturas x86, x86_64, ARM, ARM64, MIPS, PowerPC y RISC-V.
- Salida operativa: reglas YARA y Sigma, indicadores de compromiso, disectores para Wireshark.
- Recuperación de funcionalidad de software heredado sin código fuente, para poder mantenerlo o migrarlo.
Laboratorio de Software Defined Radio (SDR)
Cada vez más señales cruzan una planta por el aire: telemetría inalámbrica, mando a distancia de grúas y vehículos, redes LPWAN, Bluetooth de sensores, 5G con APN privado. Casi ninguna se audita, y muchas viajan sin cifrar o mal configuradas. El laboratorio de radio mira ese espectro que nadie mira.
Empezamos por caracterizar el entorno radioeléctrico —qué emite, en qué banda y si es legítimo o intruso—; después analizamos los protocolos, estándar y propietarios, demodulamos y decodificamos, y probamos lo que un atacante probaría: repetición de comandos capturados, manipulación, interferencia deliberada y geolocalización. Todo dentro de la normativa de uso del espectro (CNAF, ETSI).
- Equipos SDR: HackRF One, BladeRF, USRP y RTL-SDR, con analizadores de espectro y antenas direccionales y omnidireccionales.
- LPWAN industrial: LoRaWAN y Sigfox, gestión de claves (OTAA frente a ABP), servidores de red y de aplicación.
- 5G privado (MPN): segmentación y aislamiento, núcleo, acceso radio y señalización.
- Bluetooth/BLE industrial (emparejamiento, GATT, fallos conocidos como KNOB o BIAS) y control remoto por radio de grúas, AGV y drones.
Inteligencia artificial aplicada, con criterio
La IA no es magia ni conviene aplicarla por moda. En el laboratorio la usamos donde de verdad añade algo que las técnicas clásicas no dan: reducir la avalancha de alertas de un SOC, detectar anomalías sobre protocolos industriales, acelerar el análisis de malware o el reconocimiento en un pentest, y automatizar la parte mecánica de la documentación.
Prototipamos a medida —sistemas multiagente, no simples envoltorios sobre un LLM— y tomamos en serio lo que la mayoría pasa por alto: la confidencialidad del dato, la inyección de prompts, el coste real de operar el modelo y la deuda técnica de llevar un experimento a producción. Cuando el dato no puede salir de la planta, el modelo corre en local.
- Detección de anomalías sobre Modbus, DNP3, S7 e IEC 61850, con línea base que aprende del propio proceso e integración con Rutile.
- Modelos abiertos (Llama, Mistral, Qwen) desplegados en la infraestructura del cliente con Ollama, vLLM o TGI.
- Asistencia al análisis de malware y al pentest, dejando el juicio crítico siempre en manos del especialista.
- Evaluación honesta de calidad, coste y riesgo antes de decidir si un prototipo pasa a producción, y transferencia de conocimiento al cliente.